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miércoles, 15 de abril de 2009

Alejandro Fernández me acompañó al dentista!

Tuvé que ir con mi dentista.....
Si, a casi nadie nos gusta esa visita, pero finalmente, todos acabamos por necesitar cuando menos una cita al año.
Mi dentista es una chica que recién terminó su especialidad en ortodoncia y apenas la semana pasada abrió su propio consultorio. Antes utilizaba el de su papá y el de su hermano.
Aunque ya la conocía y conocía su trabajo hoy quedé nuevamente gratamente sorprendida!
La sala de espera es muy cómoda. Su asistente es eficiente y atenta. Los colores que eligió para pintar el consultorio son frescos, agradables a la vista y muy relajantes.
Y el equipo de trabajo con el que cuenta es excelente y muy moderno.
Me encantó que me recibiera con un concierto de Alejandro Fernández. Tan entretenida estuve la hora y media que ni cuenta me dí de que ya había terminado su trabajo.
Me dió gusto ver cómo los fabricantes de equipo y mobiliario para consultorios dentales realmente se han puesto en la boca y en la mente del consumidor (aquí no aplica la frase de "ponerse en los zapatos").
Creo que el mayor miedo a ir con el dentista es psicológico, como que a todos nos ha tocado ver caricaturas o películas donde el dentista es un ogro que hace sufrir al pobre e indefenso paciente, amén de torturarlo con largas jeringas para anestesiarlo y posteriormente dejarlo sordo con el taladro. Sí, en definitiva, el ruidito del taladro es lo peor! (Ojalá que pronto inventen algún taladro silencioso).
Pero con el equipo con que Paty mi dentista cuenta, los miedos comienzan a desaparecer poco a poco. No es lo mismo llegar y sentarte con la boca abierta mirando al techo por una hora, que hacerlo frente a una pantalla de excelente resolución a ver y escuchar a tu cantante preferido, ¿o sí?
Hace unos meses comenté con un resentido dentista mucho mayor que Paty, pero que tiene su consultorio cerca del de ella quién era mi dentista. El comentario del tipo fue muy poco ético. Casi me dió a entender que perdería mi dentadura, encías y mejillas si seguía tratando mis problemas dentales con esta chica. Todo el tiempo estuvo alegando que la falta de experiencia de Paty no me ayudaría con mi problema.
Obvio, que sus comentarios negativos y difamadores sobre una colega lo que menos me inspiraron fue confianza. Así es que opté por seguir con Paty y no me arrepiento. (Ojo, profesionistas, no se vale promoverse a uno mismo echando por tierra la reputación de la competencia).
No sé si a mi dentista le enseñaron en la Facultad algo de Mercadotecnia de Servicios, o en definitiva es algo que trae en su DNA personal. Su trato es cálido, se toma todo el tiempo del mundo para explicar el tratamiento, durante la consulta busca tranquilizar al paciente y constantemente verifica que éste no tenga molestia alguna. Aplica la anestesia con manos de ángel y por supuesto que cuida al máximo la higiene en su trabajo y la comodidad del boquiabierto paciente. Que en este caso quedará doblemente boquiabierto: primero durante el tratamiento y después gratamente sorprendido por poder encontrar a un profesionista que se esmera en hacer su trabajo con calidad.
Ah, y si te preguntas sí sus honorarios son elevados, puedes quedarte tranquilo cobra la mitad de lo que muchos otros dentistas "con más experiencia" cobran, pero te da el doble de calidad en su servicio.

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