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martes, 1 de septiembre de 2009

Hoy que hablamos de líderes en la clase de RSE..............

Don Higinio

Por: Eduardo J. De La Peña

Discreto como vivió, el lunes murió Don Higinio González Ramos. En un Saltillo exaltado por un triunfo deportivo, que aunque meritorio se ha exacerbado, casi pasa desapercibido el fallecimiento de un hombre valioso, siempre aliado de las mejores causas de la comunidad.

Don Higinio fue un miembro destacado del Club de Leones, en donde llegó a Gobernador de Distrito. Su nombre se asocia con una de las etapas de mayor presencia y actividad social de esa organización.

Aunque valiosa su participación en los hoy llamados Organismos no Gubernamentales, no fue sin embargo su único mérito ni la única manera en que Don Higinio mostró entrega por su comunidad.

En su barrio, la colonia República, era común verlo en tareas de organización electoral, en algunas ocasiones como miembro de la mesa directiva de las casillas, en muchas otras facilitando incluso su casa para que ahí se instalara el centro de votación.

Ajeno a protagonismos, se conducía con discreción y modestia. Cuando uno de sus hijos ocupó una posición de influencia política en el estado, llamaba la atención encontrarlo, sin asomo alguno de prepotencia, tocando puertas en busca de apoyos para una agrupación en la que mucho tiempo participó y que se enfocó hacia las personas adultas mayores.

La aportación personal de don Higinio se multiplicó en la comunidad al retomar sus hijos ese espíritu participativo, que los ha llevado a involucrarse en variados proyectos, los más destacados de carácter académico, para estimular el desarrollo humano y social.

Hoy se crean liderazgos huecos. Se mitifica a personajes muchas veces hasta sin carisma, a partir de atractivos físicos, el glamour, expresiones escandalosas y vidas polémicas. Los valores pasan al menos a segundo término, por eso no son de extrañar el grado de descomposición social que vivimos y la falta de capacidad para hacer frente como sociedad a momentos complejos que nos aquejan.

A esa luz se engrandecen perfiles como el de Don Higinio, que se conducen con sencillez, pero en los que encontramos propósito, tenacidad, consistencia y entrega.

Esos son los liderazgos que necesitamos, los de quienes viven en el equilibrio familiar; la participación comunitaria; el cumplimiento de los deberes ciudadanos; el altruismo auténtico, de corazón, no el que busca reflectores o beneficios fiscales.

Liderazgos responsables, no personajes populares son los que impulsan la transformación de una comunidad.

Hará falta don Higinio, y hacen falta más como él.

edelapena@infonor.com.mx

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